Se denomina gestación, embarazo o gravidez (del latín gravitas) al período que transcurre entre la implantación en el útero del óvulo fecundado y el momento del parto. Comprende todos los procesos fisiológicos de crecimiento y desarrollo del feto en el interior del útero materno, así como los significativos cambios fisiológicos, metabólicos e incluso morfológicos que se producen en la mujer encaminados a proteger, nutrir y permitir el desarrollo del feto, como la interrupción de los ciclos menstruales, o el aumento del tamaño de las mamas para preparar la lactancia.
En la especie humana las gestaciones suelen ser únicas, aunque pueden producirse embarazos múltiples. La aplicación de técnicas de reproducción asistida está haciendo aumentar la incidencia de embarazos múltiples en los países desarrollados.1
El embarazo humano dura unas 40 semanas desde el primer día de la última menstruación o 38 desde la fecundación (aproximadamente unos 9 meses). El primer trimestre es el momento de mayor riesgo de aborto espontáneo; el inicio del tercer trimestre se considera el punto de viabilidad del feto (aquel a partir del cual puede sobrevivir extraútero sin soporte médico).
Introducción:
El parto es un proceso natural que sólo requiere un poco de atención al niño en el momento de nacer y una ayuda a la madre después.
Con un simple vistazo a este tema, estarás en condiciones de reconocer los síntomas de parto inminente, de forma que puedas actuar frente a esta situación, prestando los primeros cuidados necesarios al niño y a la madre.
Placenta:
Es un órgano discoide que pesa entre 500 y 600 gramos, y es el órgano intermedio que sirve para que la sangre del feto se purifique y a través de ella reciba alimentos y oxígeno de la madre.
Cordón umbilical:
Liga la parte anterior del abdomen fetal con la placenta insertándose en ésta; dentro de él se encuentran dos venas y una arteria que son las vías por las que la sangre del feto se purifica y por las que recibe las sustancias nutritivas.
Bolsa de las aguas:
Está constituida por las membranas fetales, estructuras que forman una bolsa cerrada dentro de la que se encuentran el feto y el líquido amniótico, sirviendo este último para amortiguar los golpes.
Fases del parto:
Son tres:
Período de dilatación.
Período de expulsión.
Período de alumbramiento.
El sistema arterial constituye el conjunto de vasos que parten de los ventrículos. Esta lleno de sangre roja oxigenada , con excepción de las arterias pulmonares que transportan sangre negra o venenosa.
Las arterias son conductos de color amarillo pálido, muy elásticas, cuyas paredes están formadas por tres túnicas: la externa, conjuntiva, con numerosos capilares nutricios; la media gruesa y formada sobre todo por fibras elásticas con algunas fibras musculares, y la interna, un endotelio, continuación del endocardio.
En las arteriolas, el tejido muscular aumenta de volumen a medida que esos vasos se alejan del corazón.
La pared de los capilares, que poseen un diámetro de cinco a diez micras, se reduce al endotelio.
El sistema venoso del organismo esta formado por dos entramados de venas cuya misión fundamental es llevar la sangre de vuelta al corazón, para que vuelva a oxigenarse y nuevamente a través de las arterias, dicha sangre lleve el oxigeno a todas las estructuras del cuerpo humano. Dicho así parece sencillo, pero tanto el sistema venoso como el arterial son tremendamente complejos y pretendo en este artículo dar una pincelada de lo que es su función y sus principales alteraciones.
El sistema venoso esta formado a grandes rasgos por dos sistemas, el profundo y el superficial, sobre todo a nivel de extremidades, ambos sistemas están interconectados por una serie de venas llamadas perforantes que mantienen el equilibrio circulatorio. La fuerza que impulsa la sangre de las extremidades superiores es fundamentalmente la gravedad. Sin embargo la sangre de las extremidades inferiores tiene que luchar precisamente contra esta fuerza para retornar al corazón y lo hace a través de una serie de fuerzas que son las responsables del retorno venoso: la contracción muscular, el resto de impulso del latido cardiaco y el efecto aspirativo del pulmón. Todas estas fuerzas actúan ayudadas por el sistema valvular, que es como un sistema de compuertas, que permiten el paso de la sangre hacia el corazón pero al cerrarse impiden que se produzca un reflujo de la misma.